Aunque la humanidad ya se prepara para la hipotética destrucción de mundopor culpa de un astroide, no parece que esté tan preparada para otro trauma igual de cinematográfico: la llegada de una nave tripulada de origen extraterrestre. ¿Cómo contactar con ese artefacto? ¿Quién hablaría con el piloto? ¿Qué riesgos habría que tener en cuenta? ¿De qué manera se informaría a la población de este incidente? Esa hipótesis tan fascinante como aterradora es el punto de partida de un documental, The visit, que desnuda en apenas hora y media los innumerables desafíos —biológicos, éticos, políticos— a los que se enfrentarían autoridades y especialistas.
No solo nos preguntaríamos sobre nuestra importancia como humanos, sino también sobre la propia definición de vida. ¿El visitante será una forma de vida como las que conocemos, con su ADN para que podamos identificarla, o será algún tipo de competencia biólogica que pudiera amenazarnos incluso involuntariamente? Y al margen de estos detalles científicos, ¿son una amenaza? Para saberlo o evitarlo, quizá primero necesitemos comunicarnos con el visitante, encontrar al personaje que François Truffaut interpretó en Encuentros en la tercera fase. Cada año nuestros telescopios encuentran cientos de nuevas Tierras.
NAIARA AGULLÓ



